La clave para combatir el cibercrimen está en la necesaria coordinación internacional y armonización de la legislación de forma tal que no se creen paraísos legales que favorezcan el desarrollo de estos grupos delictivos internacionales.
Por esta razón la ONU adoptó la resolución 55/63 instando a los estados a cooperar en lo que se refiere a la vigilancia, la investigación y el enjuiciamiento de los ciberdelincuentes. Del mismo modo, el Consejo Europeo adoptó en el 2001 la Convención sobre Ciber criminalidad, la cual busca extenderse como marco internacional al permitirse la adhesión de parte de estados no-europeos. Dentro del marco de APEC, los ministros de comunicaciones reunidos también consideraron como prioritario el desarrollo de sistemas de respuesta confiables frente al cibercrimen resaltando la importancia de afrontar el problema de manera multilateral (Declaración de Bangkok).